Los estados represivos funcionan con presos políticos.

 Se cumple un año desde la desaparición forzada de Rafael Tudares, mi yerno.

Un año marcado por la ausencia de información, de garantías legales y de justicia. Rafael, no ha tenido respeto a las garantías procesales, acceso a defensa privada, atención médica adecuada, condiciones de detención dignas ni control judicial efectivo, todo lo contrario. Y no es un caso aislado. Rafael, forma parte de un patrón que afecta a cientos de personas en Venezuela, incluidas mujeres y niños, sometidos a detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y privación sistemática de derechos. Mientras estas prácticas persistan, no será posible hablar de paz ni de democracia, ni garantías para nadie. Venezuela necesita verdad, justicia y libertad para todos.

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